Siempre me gustaron los videojuegos y creo que la vida es un videojuego.
Lo que no sabía entonces era que jugaba para escapar de una realidad que no quería mirar de frente.
Una realidad tan sencilla —y tan jodida— como aceptar que vivía más en mundos que no existían que en el mío.
En aquellos juegos me sentía libre.
Construía parques de atracciones, dirigía equipos, era pirata, deportista profesional o entrenador exitoso.
En cada partida vivía lo que deseaba para mí en el mundo real, pero no tenía la valentía de jugar al mejor juego de todos: mi propia vida.
Ese juego en el que solo tienes una vida y el tiempo corre sin pausa.
Como en Mario Bros: hasta que no superas el nivel, repites la pantalla una y otra vez.
Solo cuando entiendes, aprendes y aceptas, aparece la magia: cambias de nivel.
Quizá te estés preguntando a dónde quiero llegar con esto.
A algo tan simple como vivir.
Aceptar.
Y dejar de perder el tiempo.
He perdido demasiado tiempo sin atreverme a hacer lo que realmente quería,
por miedo al rechazo,
por miedo a triunfar,
o quizá —y esto duele admitirlo— porque me convencí de que no podía.
Durante años me vendí la idea de que lograba todo lo que me proponía,
pero la verdad es otra: solo conseguía aquello que creía posible,
lo que cabía dentro de mis límites.
En mis videojuegos tenía mansiones, equipos, libertad;
en la vida real, miedo.
He estado donde estoy porque no avancé más.
El miedo me frenó:
al qué dirán,
al juicio,
a destacar.
A veces, incluso al éxito.
Me repetí tantas frases de autoengaño que terminé creyéndomelas.
Por eso hoy quiero decirme —y decirte— algo claro:
si vas a jugar, juega a ser tú.
Tal cual eres.
Si los que están cerca te critican, que te la sude.
Si los que no te conocen te critican, pues que también te la sude.
Eso sí: sin perder el respeto.
Solo tenemos una vida y el tiempo no se recarga. Recuerda que la vida es un videojuego y está en tus manos ganar.
Para profundizar más sobre liderazgo y educación, visita mi página principal.a y el tiempo no se recarga. Recuerda que la vida es un videojuego y está en tus manos ganar.
¿De verdad vas a dejarlo pasar sin hacer lo que deseas?
Levantarte a las seis y media de la mañana sin saber para qué…
eso sí que es una partida perdida.
Quizá ha llegado el momento de aprender a programar tu propio videojuego,
de diseñar lo que te haga saltar de la cama,
de crear tu siguiente nivel.
Tienes lo que hay que tener para vivir.
Así que juega en serio.
Hazlo ya.
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